Luis XIV (1638–1715), conocido como el Rey Sol, fue rey de Francia y Navarra desde 1643 hasta 1715. Su reinado de 72 años es el más largo de la historia de un monarca de un Estado soberano europeo.
La monarquía absoluta
A la muerte de Mazarino en 1661, Luis XIV decidió gobernar personalmente.
Su gobierno reforzó considerablemente la monarquía absoluta y la centralización del Estado. Se le atribuye tradicionalmente la frase «L’État, c’est moi» («El Estado soy yo»), aunque no existe evidencia sólida de que realmente la pronunciara.
Entre sus principales ministros destacó Jean-Baptiste Colbert, que impulsó las finanzas, la industria, el comercio y la marina.
Versalles
Uno de los grandes símbolos de su reinado fue el desarrollo del Palacio de Versalles.
Luis XIV transformó el antiguo pabellón de caza de su padre en una enorme residencia real y trasladó allí la corte en 1682.
Versalles se convirtió en:
Las guerras de Luis XIV
Durante su reinado, Francia participó en numerosas guerras para ampliar o consolidar su territorio y aumentar su influencia europea.
Entre las principales se encuentran:
Francia se convirtió durante este período en una de las principales potencias militares y diplomáticas de Europa.
Expansión territorial
Durante su reinado, Francia incorporó o consolidó importantes territorios, entre ellos:
El territorio francés se aproximó considerablemente a sus fronteras modernas, aunque estas todavía experimentarían modificaciones posteriores.
Cultura y arte
El reinado de Luis XIV coincidió con el apogeo del clasicismo francés.
Su corte patrocinó a numerosos artistas y escritores, entre ellos:
Las artes fueron utilizadas también como instrumento de prestigio y propaganda de la monarquía.
Religión
Luis XIV defendió firmemente el catolicismo. En 1685 revocó el Edicto de Nantes, que desde 1598 había proporcionado derechos y cierta tolerancia a los protestantes franceses.
La revocación provocó la emigración de numerosos hugonotes hacia otros países europeos.
Sucesión
Luis XIV murió el 1 de septiembre de 1715, en Versalles, después de haber reinado durante más de siete décadas.
Fue sucedido por su bisnieto, Luis XV, debido a la muerte anterior de su hijo y de su nieto.
Legado
Luis XIV dejó una profunda huella en la historia de Francia:
centralización del Estado → fortalecimiento de la monarquía → expansión territorial → hegemonía cultural francesa → desarrollo de Versalles.
Su reinado representa el momento culminante de la monarquía absoluta francesa y convirtió a Francia en la principal potencia política y cultural de Europa durante buena parte del siglo XVII.
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